El propósito que nos anima al crear este nuevo blog es mantener vivo en el recuerdo ese retazo de tierra taína que nos vio nacer: Banes, acercando a todos los Banenses a través de la evocación de imágenes y recuerdos. Es el sitio virtual idóneo para detenerse a conversar, como en los viejos tiempos, relatando anécdotas que nos lleven definitivamente al reencuentro con el pasado. Complementa nuestra exposición una iconografía banense, así como una galería de banenses ilustres.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Historia precolombina: Banes




Capítulo 1:

INTRODUCCIÓN
 
El gran texto informativo de la sexta década del siglo XIX, el Diccionario de don Jacobo de la Pezuela, poco informa sobre la zona de Banes, por entonces una desolada región en las proximidades de la bahía de Nipe, a pesar de los intentos colonizadores de terratenientes y cultivadores locales o del Gobierno colonial. Al caracterizar la bahía, única importancia del lugar para Pezuela, éste explica que era una ensenada capaz hasta para fragatas; "pero sus inmediaciones están desiertas a pesar de las franquicias con que en 1827 quiso el gobierno atraer colonos". Indistintamente se conocía entonces la zona como La Ensenada o Banes, prevaleciendo este último apelativo porque respondía a la denominación de la hacienda ganadera que desde mediados del siglo XVIII floreciera en el lugar.

Pero antes de la llegada de los genocidas conquistadores y su obra colonizadora, la situación poblacional era otra distinta. Banes era para 1492, una de las zonas aborígenes más densamente pobladas de Cuba, un baluarte de la cultura aruaca agroalfarera. Al grupo humano allí asentado desde el siglo VIII de nuestra era, desde Irving Rouse (1942), los especialistas lo denominaron por largo tiempo, subtainos. En la actualidad los términos Taínos y Subtainos, se refieren a determinadas variantes culturales dentro de la comunidad neolítica Arauca.
Nuestro curso se propone un recorrido histórico-cultural por el proceso desplegado en los marcos del actual municipio de Banes, en la provincia Holguín, sin obviar el hecho de que entre los finales del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX, las demarcaciones no coincidieron con las contemporáneas y por ello, los hatos y corrales, entidades fundamentales de aquellos tiempos se localizaban en una u otra. El término Banes se aplica a una determinada zona geográfica existente en torno a la bahía de igual nombre, heredero de la denominación "Bani" dada al área de poblamiento aborigen, denominación finalmente asumida por un Corral, fundado a la vera de la ensenada, raíz colonial más cercana del posterior fomento poblacional en el lugar.

BANES PRECOLOMBINO
 
En los planos culturales el amplio conjunto humano neolítico asentado en la zona banense, se caracterizó por hablar una sola lengua, en la modalidad ahora definida como Arauco insular, desarrollando además similares acciones socio culturales en cada comunidad, aunque no es factible estimar existiera una unidad política entre los diferentes asentamientos, elemento negativo que bien pudo ser utilizado inteligentemente por los conquistadores para su sometimiento.

Esa concentración aborigen propició que Diego Velázquez, durante su primer periplo conquistador visitara la zona de Baní en octubre de 1513, legando para la historia no sólo el hecho de la noticia sobre la comunidad indígena existente sino sobre todo, sin saberlo, arrojando leña al interminable debate histórico sobre la fecha más antigua de la fundación del Banes colonial porque algunos han asumido este primer contacto hispánico - aborigen y al dato aportado por Velázquez a la historia escrita, cual constancia del nacimiento de la localidad a la modernidad.

Los agricultores aruacos eran grupos sedentarios de perfil neolítico, organizados tribalmente, estructurados en un sistema de linaje sustentado en las relaciones de parentesco gentilicio y el reconocimiento de una jefatura. Ellos lograron una importantísima obra cultural, destruida por el genocidio conquistador, representada hoy pálidamente por los objetos y artefactos desenterrados por los arqueólogos.

La comunidad aruaca neolítica se asentó aprovechando las potencialidades geográficas del terreno banense, explotando sistemáticamente la agricultura de la yuca, acompañada de la pesca, la recolección y la caza. Entre el conjunto de comunidades debió existir una rica vida social sobre las leyes de la sociedad gentilicia, y no es de dudar su estructuración clánica, dentro de los patrones estructurales de la tribu matrilinial.

Si el conjunto de comunidades presentes en la zona de Banes se establecieron sobre tales bases, como un cacicazgo, según adelantara el Dr. José Agustín García Castañeda, es un tema al cual la arqueología aún no ha dado una respuesta definitiva. Las investigaciones arqueológicas informan en la actualidad la existencia de 76 sitios de diferente categoría aborigen, vinculados en menor medida al mesolítico y abrumadoramente neolíticos. Incluso en las proximidades de Nipe existen huellas del hombre del protoarcaico, tal vez cruzando por allí siglos antes que Colón, en una marcha que lo llevaría finalmente a la Isla de Santo Domingo.

Capítulo 2:


PROCESO DE CONQUISTA HISPANA EN BANES

Cuando el Gran Almirante Cristóbal Colón llegó el 12 de octubre de 1492 a la isla de Guanahaní, encontró allí indígenas que le sirvieron de guías hacía Cuba. Estos, por la ruta que siguieron, al parecer estaban interesados en conducirlo al segmento costero entre Gibara y Bariay; ellos, nada parcos en el intento de comunicarse, le indicaron por señas sobre las comunidades, asentadas en toda la zona. En la descripción que Colón creé entender sobre lo expuesto por los mencionados aborígenes, anota acerca de la existencia en el área de "diez ríos grandes, y que con sus canoas no la pueden cercar en veinte días". El Almirante pudo exagerar o entender finalmente mal; pero nos parece claro el conocimiento por sus guías de la costa y los grupos humanos existentes.

Sobre la ruta indicada por los aborígenes hacía Cuba, llama la atención la clara dirección indicada hacía Gibara y no hacía el segmento entre Bariay y Banes ¿O tal vez fue que conociendo bien las corrientes y los peligrosos arrecifes coralinos de Punta Lucrecia extendidos entre las actuales bahías de Samá y Banes, los improvisados "prácticos", no quisieron arriesgar la flotilla del Almirante a una posible catástrofe? Es una cuestión para la libre especulación.

Existe una estimación nueva sobre el viaje colombino y la zona de Banes. El 2 de noviembre de 1492, encontrándose fondeado en la bahía de Gibara, el Almirante decidió enviar a los marineros Rodrigo de Jerez y Luís de Torres para explorar el interior de la tierra descubierta. Ellos regresaron en la noche del día 5 e informaron haber visitado una aldea de unas 50 casa y unos mil habitantes. Tradicionalmente entre los lugares posibles de ese encuentro se pensó en El Yayal, comunidad próxima a la actual localización de la ciudad de Holguín. En la actualidad el ya fallecido Dr. José Manuel Guarch, estimó que ese lugar debió ser la comunidad aborigen ubicada en el cerro de Yagüajay, desestimando El Yayal porque fue sitio de posterior concentración aborigen.

En el año 1500 el piloto Juan de la Cosa, participante en el segundo viaje colombino realizó el primer mapa de Cuba en que se le definió como una isla y en este marcó correctamente al accidente geográfico denominado Cabo de Cuba (Cabo Lucrecia). Para realizar este mapa, primero donde se señala un punto de la zona geográfica banense, el piloto debió conocer algún croquis del Almirante sobre la costa nororiental cubana confeccionado por este en su primer viaje, porque el nuevo viaje colombino entre 1493 - 94, se centró en la costa sur cubana y no en la norte.

La zona de Banes no fue tocada a profundidad por los españoles hasta el proceso de la conquista, a pesar de su previa y posible revisión costera realizada por los bojeos a Cuba, primero el de Vicente Yánez Pinzón entre 1505 y 1507 y particularmente el realizado por Sebastián de Ocampo, por ordenes del gobernador Nicolás de Ovando; empresa partida de La Española con dos carabelas, entre abril y junio de 1509, con una duración de unos ocho o nueve meses, regresando a informar sus resultados entre enero y marzo de 1510.

La tarea encomendada a Ocampo según precisara el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo fue clara: "a tentar si por vía de paz se podría poblar de cristianos la Isla de Cuba". La expedición de Ocampo, una clara labor de inteligencia, se movió a partir de todas las informaciones acumuladas hasta el momento por los conquistadores sobre las zonas de ubicación de las comunidades aborígenes cubanas, comprobándolas y consolidándolas y fue en verdad el prólogo de la conquista.

A la llegada de Ocampo a La Española se encontró que el nuevo gobernante de La Española era el virrey Diego Colón, el que perfectamente enterado de las indicaciones reales sobre averiguar si en Cuba había oro y en espera de los resultados del bojeo exploratorio, determinó el inicio de la plena conquista de la Isla. Originalmente pensó el virrey en nominar para la jefatura del tema cubano a su tío Bartolomé Colón; pero la partida de este a España lo inclinó a nombrar al antiguo lugarteniente de Ovando, Diego Velázquez de Cuellar, poderoso encomendero local y hombre de probada experiencia militar, a mas de contar con el respaldo fundamental de Ginés de Pasamonte, tesorero real y hombre de confianza del monarca Fernando de Aragón.

La oficialización de la designación de Velázquez se realizó mediante la firma de un asiento o contrato, donde se le definió como Adelantado y teniente del virrey para la empresa. Los costos de la expedición Velázquez debía resolverlos a partir de su fortuna, con la promesa que luego la corona los redimiría. El dinero necesario fue completado por el tesorero de Jamaica Pedro Mazuelos y posiblemente por los genoveses Juan Francisco de Grimaldo y Gaspar Centurión, representantes en Sevilla de la banca ligur.

Capítulo 3: 



Iniciada la conquista de Cuba por Diego Velázquez en la primavera de 1510, al frente de unos 300 hombres, la acción española se centró primeramente en aplastar la heroica resistencia de Hatuey levantada en la parte más oriental de la isla, hasta que el líder indígena fue capturado y finalmente quemado vivo en la actual Yara. La derrota de los combatientes aborígenes permitió la fundación, a finales de 1510 o principios de 1511, de la Villa de Baracoa, en una región taina entonces densamente poblada y la confección de nuevos planes expansivos. Mientras se definían estos propósitos, para calmar a los ambiciosos conquistadores, experimentar con los aborígenes y apurar el proceso de creación de recursos alimenticios para sus futuros objetivos, a la convocatoria del Adelantado grupos de indios de las provincias cercanas del sur y del norte, trabajaron en Baracoa y sus estancias. Esa convivencia debió ser fundamental para las despensas conquistadoras como para la labor de espionaje desplegada sobre los indios.
En un momento no definido de 1512, a la orden de Velázquez, dos grupos de la hueste conquistadora se dirigieron hacia puntos considerados claves en el oriente de la isla con el objetivo de ocuparlos y pacificarlos para, sobre esas bases, ampliar el área de dominio colonial. Francisco de Morales se dirigió hacía Maniabón y Pánfilo de Narváez hacia Bayamo.

Para los autores del clásico "United Fruit Company: un caso de penetración imperialista en Cuba", sustentados en una interpretación del texto de Ricardo Varona Pupo "Banes. Crónicas", la expedición de Morales: "marchó a conquistar la región Banes - Nipe, conocida como Cacicazgo de Maniabón". Pero ese criterio nos parece incorrecto.
Según la propuesta de mapa elaborada en 1841 por José María de la Torre, el supuesto cacicazgo de Maniabón lindaba por la costa aproximadamente entre las bahías de Puerto Padre y Naranjo, mientras el definido Bani, lo hacía desde Naranjo a la península de El Ramón. Es decir, dos territorios diferentes. Incluso el propio Ricardo Varona que debió conocer esa información refiere que en el norte de Oriente estaban los cacicazgos de Maniabón y Bani. Por tanto es de suponer que la expedición de Morales se dirigió, como representa un mapa confeccionado por el Historiador Fernando Portuondo, hacia las zonas occidentales de la actual provincia de Holguín, es decir las comunidades comprendidas en general desde el actual El Yayal a las ubicadas en torno a la bahía de Gibara, incluyendo la zona oriental de la actual provincia de Las Tunas, municipios de Chaparra y Puerto Padre.
La incógnita es por qué no fue Morales a la poblada zona de Banes. Tal vez la respuesta se encuentre entre otras, en la relativamente dispersa información acumulada por los españoles hasta entonces, o a un resultado de la leyenda confeccionada años antes por el propio Colón al estimar, según dedujera de los aborígenes, que a cuatro jornadas de un cabo y un río (la bahía de Puerto Padre), existía una gran población. O para cerrar la especulación, también fuera una acción estratégica para cortarles a las comunidades de Baní una retaguardia.

Es sabido que Morales, hombre de confianza de Diego Colón, extralimitó sus funciones represivas, pretexto utilizado por el Adelantado para de inmediato deponerlo y enviarlo preso a La Española; más que dar justicia a los indios Velázquez se quitó por esa vía de un competidor peligroso. Estos acontecimientos debieron ocurrir cuando más a mediados de 1512, porque hubo tiempo de notificar al rey y que este, en una Real Cédula de 10 de diciembre de ese propio año, declarase haber sido informado de "que Francisco Morales (...) ha fecho muchos excesos en el viaje que hizo, faciendo fuerzas e robos a las personas de las que consigo llevaba, (sic)".
El 4 de octubre de 1513, Velázquez arrancó desde Baracoa con la conquista definitiva del resto del país, luego de los resultados expansivos acumulados, de recibir el título oficial de Gobernador de Cuba y de repartidor de indios. Por mar marchó desde la Villa de la Asunción (Baracoa) hasta Banes, y por tierra desde esta zona hasta Bayamo.
¿Cuándo y por dónde llego a Banes? ¿Qué tiempo estuvo allí? ¿Qué relaciones estableció con los aborígenes? Son preguntas que después de casi 500 años, prácticamente siguen sin una respuesta precisa por la falta de documentación nueva localizada.

Capítulo 4:

En su carta al Rey Fernando de Aragón explicándole su obra conquistadora, Diego Velázquez contó cómo llegó primero a las provincias indias de Baní y Barajagua "donde estuvo quatro (sic) o cinco días", y aclara que a su convocatoria, a un lugar geográfico ahora no precisado, "vinieron allí los caciques e indios de las dichas provincias".
De ese punto partió luego para las provincias indias de Mayyé y Bayamo. Hipotéticamente se ha considerado que el punto geográfico donde se realizó esta fundamental " asamblea, " estuvo en un espacio ubicado máximamente entre las zonas de la bahía de Banes y la península de El Ramón, marchando desde el lugar de la reunión, por una ruta terrestre ahora desconocida, al sur oeste, hacia el distante Golfo de Guacanayabo. El Dr. Fernando Portuondo marcó en un mapa el desembarco de Velázquez en un punto al norte de la bahía de Banes, mientras Leví Marrero, lo señaló en la Península El Ramón. Nosotros estimamos que ese punto pudo haber estado exactamente en la zona de la actual playa de Puerto Rico por las características de la navegación en el lugar. Años más tarde, describiendo en 1757 la bahía de Banes, el obispo Morell de Santa Cruz refirió testimonialmente: "advirtiendo que solo se puede entrar yendo la marea para dentro (...) y es tanta la corriente que entra, y sale, que a mi ha sucedido estando dado fondo (...) con las anclas, e ir a la playa".
Creo importante apuntar además que la convocatoria a los caciques de Bani y Barajagua, probaba además la existencia por los españoles de un claro conocimiento de cuáles eran las principales comunidades aborígenes en la región y quiénes eran sus líderes.
Un velo de intensa penumbra oculta el crucial proceso del establecimiento de las Encomiendas en las tierras del actual Holguín entre 1513 y su extinción legal en 1542. Es indudable que en el área de Bani a partir de 1514 se instauraron varias encomiendas; pero aún sabemos muy poco de sus propietarios. Sólo conocemos de acuerdo al juicio de Residencia al ex gobernador Gonzalo de Guzmán que en 1527, Diego de Avila era allí dueño de una naboría y que otra, primeramente de Alonso de Mendoza y Juan Mosquera, para esa fecha era poseída en un 50% por Manuel de Rojas, desconociéndose el otro propietario. Por cierto Gonzalo de Guzmán era tan cercano a Velázquez que en mayo de 1524, el testigo Andrés de Duero le declaró al Juez de Residencia Juan Altamirano que el Velázquez, a la hora del repartimiento de indios, no guardó orden ni igualdad, beneficiando primero a sus parciales, en primer lugar a Gonzalo de Guzmán. Esa declaración, envidiosa en el fondo, arroja luz sobre el hecho de que había lugares indígenas más apetitosos que otros y eso nos lleva de inmediato a la importancia social y económica de Banes para los conquistadores.
Mientras la documentación histórica no facilite otros detalles, la arqueología mantendrá la primacía informativa. Las excavaciones realizadas desde la década de 1930 y sobre todo en el período revolucionario, ya han acumulada importantes datos muy útiles, para la interpretación sobre estos primeros tiempos coloniales en Banes.
Según valoraciones del MSc. Roberto Valcárcel, lugares destacados en la transculturación se encuentran principalmente en Chorro de Maita, Potrero de El Mango, Loma de Baní, Cuadro de los Indios, Varela III y El Porvenir. Chorro de Maita en particular tiene fechados de supervivencia hasta bien entrado el siglo XVI. ¿Cuál fue la convivencia entre conquistadores y aborígenes en Banes? Lo desconocemos; pero la gran insurrección anticolonial aborigen, vivida por oleadas entre 1520 y 1540 debió tener en el territorio, por su masa de población aborigen y su cultura, una sede importante, auxiliada por los espesos montes y las alturas montañosas que la circundaban. El fecundo historiador Jorge Ibarra Cuesta ha planteado la hipótesis de la existencia en Bani de una base territorial de resistencia a los conquistadores.
Al llegar en 1526 Gonzalo de Guzmán al cargo de Gobernador se le hizo conocer oficialmente lo que ya conocía por su propias vivencias: "(...) en cada una de las provincias de las dichas villas andan e están muchos indios alzados e rebelados haciendo muchos males e muertes de españoles (...). Por tales razones el Rey Carlos V ordenó la realización de una represión feroz, autorizando "que cualesquiera persona los pueda matar y prender y hazer (sic) todo el daño que quisieran". En la vecina Encomienda de Alcalá, en 1538, los indios fingían trabajar por el día, pero por la noche combatían a los colonialistas.

Pudiéramos especular mucho sobre todo lo ocurrido en las tierras del cacicazgo de Bani entre 1520 y 1540; pero lo que sí es cierto es que hasta mediados del siglo XVIII no tendremos más informaciones documentales sobre Banes.

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